Cómo propiciar a Ọ̀rìṣà Àjé, diosa de la riqueza
Los materiales y el llamamiento ritual para alimentar y propiciar a Ọ̀rìṣà Àjé, la diosa de la riqueza, junto con la enseñanza de que la riqueza habita dentro de cada persona.
Ọ̀rìṣà Àjé es la diosa de la riqueza, y estos son los materiales para propiciarla y mantenerla estable en la vida de quien la atiende.
Se le puede alimentar con ẹ̀kọ (cuatro pedazos, ya que el número de la riqueza es el cuatro), con obì y orógbò, con cuatro huevos duros y pelados, y con èfun (cascarilla) en cuatro barras, pues Àjé también es una deidad fúnfún. Todo el alimento debe colocarse en un plato fuera de su recipiente, para no dañar sus herramientas ni sus caracoles.
También le gusta mucho la miel —siempre ofrecida fuera de su Ilé Àjé o Ìbáyé, nunca dentro, para no arruinar su ícono—, el licor (òtí), el agua fresca y el plátano dominico, una de sus comidas favoritas, que puede ofrecerse entero dentro del recipiente o en un plato aparte. Para Àjé, el aceite de palma es tabú. Conviene tener siempre también un billete para activar la energía de las deidades, y la manteca de karité, que trae mucha prosperidad.
Para propiciarla se usan obì y orógbò para conocer su mensaje y comprobar que acepta lo que se le ofrece. El llamamiento dice así:
Ilé mòpé ò, Ilé mòpé ò, Ilé mòpé ò. Sètíburí mòpé ò, Sètíburí mòpé ò, Sètíburí mòpé ò. Olómìtútù mòpé ò, Olómìtútù mòpé ò, Olómìtútù mòpé ò. Àbẹ́nìr mòpé ò, Àbẹ́nìr mòpé ò, Àbẹ́nìr mòpé ò. Àjé mòpé ò, Àjé mòpé ò, Àjé mòpé ò, Àjé.
Madre, aquí está tu hijo propiciándote con este orógbò: el orógbò que aparta todas las cosas negativas y trae la longevidad. Permite que mis dientes sean fuertes y sanos para poder ofrecerte un orógbò maduro y firme.
El orógbò se parte por la mitad y se rocía con agua fresca, preguntando si Àjé acepta la propiciación; después se ofrece el obì —quitando antes el gajo hermafrodita, que no se usa— diciendo: solo los mayores comen el hígado del obì, que aleja la enfermedad, la contención, la litigación y la aflicción, y que trae la riqueza, la pareja compatible, los hijos vivos y sanos y todas las cosas prósperas. Los gajos hembra se acomodan hacia la izquierda y los machos hacia la derecha, y se pregunta de nuevo si Àjé ha aceptado la propiciación.
Más allá de los rituales, Ifá enseña que la riqueza habita dentro de cada persona: la historia de cómo Òrúnmìlà se quedó con Àjé explica que quien quiere riqueza debe ser congruente, pensar y hablar en términos de riqueza, y recordar que para poder recibir siempre hay que dar primero.