Enciclopedia IfáTemplo Ogbè Dòsùmú · OrìYanre
Reflexiones de vida

Ifá muestra al iniciado su destino y deber

Reflexión: qué ofrece Ifá al iniciado, mostrar el destino y la propia responsabilidad.

No llegué a Ifá buscando una religión. Llegué cansado. Cansado de promesas rotas de voces que decían amar a olodumare pero vivían señalando al otro Entré a Ifá como quien entra a un bosque antiguo: con respeto con silencio sin saber si iba a salir igual. Y Ifá no me habló fuerte. No me amenazó. No me dijo “si no haces esto, te va a ir mal”. Ifá hizo algo más difícil: me mostró mi Ayamọ mi destino desnudo sin excusas. No me dijo que yo era mejor que nadie. Me dijo que yo era responsable de mí. Aprendí que Ifá no necesita compararse. El río no discute con el mar. El árbol no grita que sus raíces son más profundas. Simplemente… crecen. Pero vi a muchos que vestían de blanco y hablaban desde la herida. Personas que decían representar a Ifá pero vivían paradas en la crítica en la burla en el deseo secreto de que al otro le vaya mal. Y entendí algo doloroso: no estaban viviendo su Ayamọ,destino. estaban ocupados mirando el destino ajeno. Ifá me enseñó que cada cabeza nace con su propio camino.

Que nadie camina el Ayamọ destino del otro sin perderse. Cuando alguien necesita imponerte su verdad amenazarte con desgracias apretarte el bolsillo para salvarte el alma no es Ifá el que habla… es el miedo. Ifá no chantajea. Ifá no extorsiona. Ifá no se enoja porque no tenés dinero. Ifá observa. Ifá advierte. Ifá orienta. Y después te deja decidir porque un destino obligado no es destino: es prisión. Una vez escuché a alguien decir: “Si no haces esta Ebo,obra, tu vida se va a caer”. Y algo dentro mío se acomodó. No de miedo. De claridad. Porque el Ifá que conocí no empuja al abismo te muestra dónde está y te pregunta si querés seguir caminando así. El miedo no viene de Òrúnmìlà. Viene de quien no confía en su propia verdad. Con el tiempo entendí por qué muchos siguen en el odio. Porque no trabajaron su Ori. Porque es más fácil maldecir al otro que sentarse a revisar el propio camino. Pero Ifá enseña algo simple y fuerte: el mal que deseás se sienta primero en tu estera. El que vive criticando abandona su Ayamọ sin darse cuenta. Ifá no vino a decirme que mi camino es el único, así lo sea. Vino a enseñarme a caminar el mío con dignidad. Y si algún día estás en un lugar donde la espiritualidad duele donde el miedo manda donde el amor no aparece y la amenaza se disfraza de consejo… andate.

No estás huyendo de Dios olodumare. Estás volviendo a escuchar a tu Ori. Porque cuando Ifá es verdadero no grita no ofende no divide. Camina en silencio. Y el que está listo lo reconoce... Autor IfaGbamila Aworeni.