Enciclopedia IfáTemplo Ogbè Dòsùmú · OrìYanre
Encantamientos y ofrendas

Los materiales sagrados de todo practicante de Ifá

Guía de los catalizadores fundamentales de Ifá —obì, orógbò, òtí, agua fresca, èpo, àtàrè, miel y èfun— y la función espiritual específica de cada uno.

Estos son los catalizadores que todo practicante de Ifá u Òrìṣà debe conocer y saber utilizar, ya sea que tenga Ikofá (la mano de Òrúnmìlà) o que esté iniciado en Ifá con Ìtẹ́là dùn e Ìtẹ̀ Ifá.

Obì-kolá: aleja todo lo negativo cuando se ofrece a Ifá o a Èsù. Quienes solo tienen Ikofá también pueden ofrecerlo y recibir sus mensajes. El obì es un oráculo de más de diez mil años, con una fuerza extraordinaria.

Orógbò: tiene la propiedad de dar longevidad a las cosas. Se usa sobre todo en un ebo o akúnlẹbọ para que todo llegue a viejo; su energía es similar a la del ìpín (caparazón) del caracol.

Òtí (licor): se usa como herramienta para tener siempre motivos de festejo, riqueza y prosperidad. El verso de Òtúrá Ìrètè explica que Aranizán es a quien llamamos para tener siempre motivos de celebrar; por eso, cada vez que se usa el licor con Òrúnmìlà, con Èsù o con cualquier divinidad, se está invocando la prosperidad y el éxito.

Omi tútù (agua fresca): hace que las cosas sean pasivas y tranquilas, y que los espíritus que nos rodean sean espíritus que nos apoyan y se mantengan en calma. Es indispensable en toda propiciación, ebo o akúnlẹbọ.

Èpo (aceite de palma): hace que cualquier contención resbale y se aleje pronto de la vida, y trae mucha paz mental. El odù Òdí Òyèkú Méjì explica que el ìbọrí no se hace con agua sino con èpo, precisamente para traer paz mental. Un verso de Ogbè Ìrosùn dice que el aceite de palma es hermano de las súplicas escuchadas, por lo que también ayuda a que las peticiones lleguen antes al cielo.

Àtàrè (pimienta de lagarto): la vaina completa de àtàrè representa prosperidad, abundancia y riqueza; por eso en los ebo y akúnlẹbọ se ofrece en un número determinado. Existe un encantamiento específico —«àtàrè iré»— que potencia el àṣẹ. Al usarla como material de propiciación, es importante que el hombre mastique nueve granos y la mujer mastique siete, para lograr una mejor conexión con las divinidades al hacer súplicas y peticiones.

Oyin (miel): trae dulzura. La miel es el único elemento que nunca se echa a perder: con los años se endurece, pero jamás se descompone. Si en una consulta Ifá o Èsù no aceptan un ebo y piden miel como catalizador, es señal de que la persona necesita vivir con más dulzura y un comportamiento más suave, sobre todo en asuntos delicados.

Èfun (cascarilla): trabaja con Òrìṣànlá (Obàtálá) y trae paz mental y una energía que hace que las cosas sucedan con más calma. Es importante contar siempre con este material para conectar con esa poderosa energía.