Un verso sencillo y poderoso para invocar a Èsù
Verso que presenta a Èsù como abogado de la tierra y de los cielos, junto con un canto para invocarlo y pedirle prosperidad.
Este es un verso sencillo pero poderoso para Èsù. En él se cuenta que Èsù es el abogado de la tierra y el abogado de los cielos; a los abogados se les encomendó no revelar los secretos de la mascarada dentro del bosque, pues ningún joven debía conocerlos. Fue aconsejado ofrecer ẹbọ, y quien triunfó fue quien guardó ese secreto, permaneciendo como el abogado del bosque.
El verso incluye un canto que se repite para invocar a Èsù (tal como se transmite de forma oral: 'Té Èsù...', 'Té Èsù, va'), que sirve para llamarlo con claridad, distinguiéndolo de otras energías ('no me confundas').
A partir de esta invocación se le puede pedir a Èsù que no ponga a la persona a vivir en la encrucijada, sino que la acerque a la prosperidad. Èsù es una macro-energía; se utilizan íconos —un pedazo de madera, una piedra— para comunicarse con ella, aunque ningún objeto pueda contenerla por completo. Esta enseñanza se comparte con respeto, reconociendo que la práctica de Ifá está diversificada y que existen distintas formas válidas de honrarla.